Julián Quirós (ABC) | Se alzó en silencio, en apenas una madrugada, de manera furtiva, mientras los berlineses dormían, habituándose a una nueva dictadura. Del 12 al 13 de agosto de 1961, la Alemania Oriental, apellidada Democrática pese a ser un juguete estalinista, desplegó una alambrada para separar en dos la ciudad. Cuando los vecinos despertaron se encontraron con una columna de hormigón que les dejaría secuestrados y siervos durante casi tres décadas. El Telón de Acero. El muro más célebre del mundo moderno, aquél que en la propaganda totalitaria serviría para proteger a los buenos ciudadanos de la contaminación de Occidente, a costa de pagarlo con su libertad, su prosperidad y con la misma vida. Acabó cayendo un 9 de noviembre de 1989; igual de súbito. Bastaron ciertos titubeos burocráticos para que la estampida ciudadana, de carácter pacífico, reventara la barrera del oprobio ante la mirada del mundo.
‘Periodismo frente a los muros’, por Julián Quirós
“‘Periodismo frente a los muros’ no es un eslogan, sino la reafirmación de nuestro compromiso con la libertad de información y la vigilancia al poder”.
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