Ramón Pérez-Maura (El Debate) | Algunos se enteran del sectarismo de la BBC ahora, cuando se ha forzado a dimitir al director general de la cadena, Tim Davie y a la directora de los informativos, Deborah Turness. El desencadenante de la salida de ambos fue un montaje con fragmentos de un discurso de Trump en el que parecía que él estaba alentando el asalto del Capitolio el 6 de enero de 2021.
Hay que reconocer que no se han dado mucha prisa en reaccionar a aquella manipulación informativa tan grave. Pero debo reconocer que yo creo que sí se da esa manipulación. Como también la que han protagonizado en Gaza o en la defensa de los transgénero. Yo sí creo que la BBC tiene una cobertura global inigualada y ahí admiro cómo los británicos mantienen ese servicio. Un servicio que sobrepasa con mucho los intereses directos del Reino Unido hoy. Y un servicio que se paga por un procedimiento único. El de la llamada licencia de televisión. Que no es más que un impuesto que teóricamente pagas por tener un aparato de televisión. Un impuesto de 174,50 libras anuales (casi 200 €).