José Manuel Calvo (The Objective) | No ha sido una novedad para unos cuantos, pero el estrépito de la explosión ha sobrepasado todos los límites. La dimisión, este domingo por la noche, del director general de la BBC, Tim Davie, y de la directora de informativos, Deborah Turness, ha desencadenado un terremoto tan global como la audiencia de la veterana British Broadcasting Corporation. Es seguramente la crisis más grave en la historia de unas siglas que son una institución, más que un medio.
Ha sido otro medio de comunicación británico, The Daily Telegraph, el que ha tirado de la manta. El diario publicó la semana pasada un informe interno de Michael Prescott, contratado por la BBC en 2022 para llevar a cabo una revisión de los contenidos de la cadena (las sospechas y protestas sobre su parcialidad vienen de lejos). Prescott dejó su cargo en junio, después de tres años, y elaboró un informe para la corporación al que The Telegraph tuvo acceso y que ha provocado la crisis.