Ángel L. Fernández (Jot Down) | En una reseña de la estupenda biografía de Cunqueiro realizada por Antonio Rivero Taravillo, y publicada póstumamente, dice Andrés Trapiello: «El franquismo acabó con el periodismo (que sin libertad no existe)». La observación sería menos irritante si no viniera precisamente de quien parece haber leído a Taravillo sin entenderlo: porque la biografía no es una elegía del periodismo muerto, sino una reivindicación del escritor que, dentro de los márgenes del régimen, conservó una forma de libertad estética que otros ni siquiera intentaron. En esto, no se sabe si por curarse del espanto de que lo relacionen con la ultraderecha por sus pedradas al Gobierno y sus apariciones mitineras, Trapiello parece de acuerdo con la Asociación de la Prensa de Madrid y su lema: «Sin democracia no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia».
‘Trapielladas, escritos desde la cima de la pirámide de Maslow periodística’, por Ángel L. Fernández
«Taravillo, al contrario que Trapiello, parece entender que la libertad no siempre necesita permiso: a veces basta con saber escribirla».
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