Alfonso Bauluz (APM) | Fernando Pajares nos ha dejado y es difícil de creer. Un tipo duro, se resistió y peleó los últimos años de su vida con todo lo que le vino y fue derrotando como buen esgrimista. A veces parecía más que fuerte, inasequible para la muerte, que tantas veces le vino a buscar.
Muy culto y con enorme sensibilidad intelectual, fue un gran periodista, y también fue mi jefe. Un gran jefe. Me enseñó dos cosas, muy importantes: saber delegar y saber confiar en la responsabilidad atribuida. Era un tipo listo; y, por ello, partía de la premisa de que su tranquilidad dependía del acierto en su elección.