Lluís Cucarella (Laboratorio de Periodismo) | Hay una frase que se nos ha quedado vieja, pero seguimos repitiéndola como si fuera una coartada: «la gente ya no quiere informarse». El nuevo informe Next Gen News 2, presentado recientemente por Financial Times Strategies, no sólo la desmiente; la deja en ridículo. Más de la mitad de los consumidores next gen dice que se informa al menos a diario y una parte importante lo hace varias veces al día. El problema no es la indiferencia: es el exceso, la fricción y el agotamiento.
Y aquí viene lo incómodo para el oficio: la noticia dejó de ser un producto finito, «terminable», para convertirse en un flujo infinito e «inacabable». Antes uno podía «ponerse al día»; hoy se siente culpable por no estarlo, porque el feed nunca se acaba. El informe lo formula de manera brutalmente simple: antes la noticia estaba definida por organizaciones y formatos reconocibles; ahora la define el consumidor, y además se cuela en las mismas formas que el entretenimiento, la búsqueda o la conversación. Es decir: ya no hay una puerta clara para entrar —ni para salir— del «modo noticia».