Alberto Olmos (El Confidencial) | Cuesta mucho estos días mantenerse informado, sobre todo leyendo periódicos. Desde hace años, con algunas noticias y titulares, se ve uno obligado a comprobar un dato o una declaración, una imagen o un vídeo, movido por ciertas suspicacias naturales. Es entonces cuando te llevas un buen susto, porque la información no se corresponde rigurosamente con un puñado de hechos, sino que parece participar de un afán de fabulación bastante alegre. La lectura del periódico deviene enojosa, pues tienes que informarte, desinformarte y volverte a informar. Es muy cansado.
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