Wilfredo Miranda (Fundación Gabo) | No es un fenómeno nuevo, pero sigue siendo igual de nefasto para el periodismo. En especial en una época en que la desinformación usa el carril de alta velocidad para propagarse, apoyada en el uso antiético de la inteligencia artificial y poderes autoritarios que, con las manos llenas de recursos, pujan por imponer sus narrativas. Me refiero al fenómeno que el periodista Miguel Ángel Bastenier bautizó como la dictadura del clic. O más recientemente llamado clickbait. Por desgracia, abunda y el ecosistema informativo digital de Nicaragua no es la excepción.
Antes de extenderme en el tema, quiero dejar claro que esto no es una crítica particular contra un medio de comunicación o periodista, sino una preocupación genuina de cómo el clickbait atenta y resulta contraproducente para el periodismo como una institución vital para la democracia, pero cada vez más relegada por las nuevas tendencias de consumo informativo, la desinformación rampante, y el descrédito generado por enemigos de la prensa (y, también hay que decirlo con franqueza, por esta práctica).