Paula Quinteros (The Objective) | En los debates sobre Venezuela ocurre una rareza: cuanto más abrumadora es la evidencia, más creativas se vuelven las dudas. La última muestra la ha ofrecido el New York Times, que esta semana publicó un retrato de María Corina Machado, Nobel de la Paz, en el que la dirigente aparece convertida en un problema de carácter y el régimen que la persigue en un contexto político más o menos complejo.
El equilibrio perfecto, salvo por el detalle de que no es equilibrio, sino evasión. No es un mal artículo. Sería injusto atribuirle tanta ambición. Es, simplemente, un caso ejemplar de cómo cierta prensa occidental insiste en sostener que toda tragedia admite dos versiones, incluso cuando una de ellas ha consistido en desmontar un país pieza a pieza.